Psicoterapia

Tú eliges el método 

Giancarlo Coronel

Psicólogo

La psicoterapia puede ser algo misterioso y despierta gran curiosidad en las personas que nunca han tenido la oportunidad de pasar por esta experiencia. Muchas veces lo primero que la gente se imagina es la escena del paciente recostado en un diván y un terapeuta atento, escuchando, tomando nota de todo lo que considera relevante, y haciendo una que otra pregunta para guiar el proceso. La realidad es que esto no es representativo de todo lo que abarca la psicoterapia, en la práctica existen diversos enfoques, cada uno con sus características distintivas.

Antes de mencionar cada uno de estos enfoques psicoterapéuticos, es importante saber que significa el término “psicoterapia”. Con esta palabra se desea hacer alusión a una relación de diálogo entre un paciente y el terapeuta, en la cual se utilizan una serie de técnicas y estrategias que están orientadas a lograr que la persona que acude en búsqueda de ayuda pueda adquirir hábitos más sanos y efectivos. Asimismo, se busca eliminar o modificar patrones de conducta que han ido generando problemas con el paso del tiempo, de esta manera, el paciente  logrará un funcionamiento más adaptativo frente a las distintas dificultades que se le puedan presentar. Habiendo mencionado todo esto, surge una pregunta interesante, ¿sólo la gente que tiene “problemas graves” debe ir a terapia? La respuesta es simple: NO. Cualquiera puede acudir siempre que esté dispuesto a colaborar y establecer una relación de confianza con su terapeuta para explorar qué aspectos de su vida podría mejorar, ya que todos tenemos cosas que laborar en nuestro funcionamiento habitual.

Los diferentes enfoques psicoterapéuticos tienen en común el hecho de utilizar el diálogo (como ya se mencionó) y la búsqueda de una mejor calidad de vida para la persona solicitante. Las diferencias se irán apreciando conforme se explore con mayor profundidad a los más representativos:

 

Enfoque Psicodinámico:

Tiene como base la teoría psicoanalítica, fundada por Sigmund Freud. La premisa principal es que el comportamiento del individuo está influenciado por fuerzas inconscientes a las cuales no puede tener acceso fácilmente. En la terapia se busca que la persona sea consciente de todo esto, para así poder entender el porqué de las distintas conductas y comportamientos que le generan malestar o preocupación. En muchos casos, se centra principalmente en las primeras etapas de la vida del paciente para encontrar conflictos que pueden haber dejado fijado al sujeto en cierto periodo de su desarrollo. Además, se apoya en el concepto de trasferencia, esto no es otra cosa que la repetición de patrones relacionales que se tuvo hacia figuras significativas de los primeros años de vida, esto puede darse con el terapeuta u otras personas del entorno. Otro postulado importante es el que plantea que una vez descubierto el origen del conflicto, desaparecerá el síntoma (entendido como aquello que genera malestar en la persona).

Una de las técnicas más importantes que se utiliza es la de la asociación libre, que consiste en verbalizar espontáneamente todo lo que al paciente se le viene a la cabeza, sin juzgar nada; de esta manera, el terapeuta podrá tener acceso al material inconsciente de su interlocutor. También se utiliza la aclaración, confrontación e interpretación, siempre y cuando sea necesario.

Es importante mencionar que, debido a la ardua búsqueda de material inconsciente, este proceso terapéutico puede durar varios años. Un conocimiento profundo de uno mismo demanda gran esfuerzo así como también paciencia y perseverancia.

 

Enfoque Cognitivo-Conductual:

Abarca los conocimientos desarrollados por dos escuelas, la cognitivista y la conductual. La primera se basa en que la interpretación o las creencias que aparecen frente a ciertas situaciones son las que generarán malestar o alguna reacción en particular. En otras palabras, se centra en los procesos mentales que tiene el individuo antes de emitir cierto comportamiento, sentir determinada emoción, etc. Por otro lado, la escuela conductual postula que lo importante son las conductas observables, de esta manera, utilizará diferentes técnicas de reforzamiento y moldeamiento para reemplazar o extinguir las que incomodan al paciente.

Este enfoque se caracteriza por darle gran importancia a la validación científica de sus técnicas. Estas consisten en laborar en paralelo la parte mental y conductual de los individuos. Se identificarán creencias y pensamientos “irracionales” para luego cuestionarlos y reemplazarlos por otros que permitan que la interpretación de los distintos eventos ya no generen malestar en el paciente. Al mismo tiempo, se apoyará a la persona para cambiar ciertas conductas o manejar más efectivamente reacciones fisiológicas. Esta labor en conjunto es la clave del éxito de este tipo de terapia.

El tiempo de duración de este enfoque es más breve, ya que lo que busca es lograr el mejor funcionamiento de la persona sin explorar tanto la historia o conflictos que se pudieron haber generado a lo largo de su vida, centra su mirada en el aquí y en el ahora.

 

Enfoque Humanista

Parte de la concepción del ser humano como una criatura que debe ser apreciada en su totalidad, los aspectos físicos, conductuales, emocionales e incluso espirituales, son niveles diferentes de la realidad de la persona. Todos los individuos tienen la capacidad innata de ir en búsqueda de la autorrealización, cuando esta es interrumpida, la persona empieza a experimentar malestar.

Los fundamentos de la técnica psicoterapéutica fueron desarrollados por Carl Rogers, quien puso énfasis en la relación entre el terapeuta y el cliente (se rechaza el uso del término “paciente”). Enfatizó en la capacidad de ponerse en el lugar del otro para así poder entender su mundo interior; mostrarse tal y como uno es en realidad durante el proceso, sin caretas; por último, aceptar al cliente tal y como es, de esta manera se facilitará que él pueda aceptarse a sí mismo. El psicólogo no indicará al consultante cómo debe vivir su vida, es él mismo quien se va dando cuenta de cómo la vive y de qué manera esto afecta a sí mismo y a los demás. El sujeto tiene que ponerse en contacto con su propio potencial autorregulador, para desarrollar sus capacidades y tomar las riendas de su vida.

Dentro del humanismo está también la psicoterapia existencial, la cual busca que el cliente logre tomar contacto con temas como la coexistencia, muerte, libertad, responsabilidad y sentido vital. Encontrándose cara a cara con estos, uno podrá ir dándose cuenta qué es lo que quiere en la vida y podrá ir priorizando las cosas que tiene que ordenar en la misma.

Otra escuela que nace a raíz del humanismo y ha ganado gran popularidad es la Gestalt, la cual enfatiza mucho en la interacción del organismo con su ambiente. Se centra mucho en el conocimiento y exploración del mundo emocional para conocer su relación con el mundo corporal, busca integrar las distintas dimensiones del ser humano.

El enfoque humanista hace énfasis en el aquí y el ahora, buscando obtener el funcionamiento más óptimo de la persona en su momento actual, profundizando en el conocimiento y exploración profunda del mundo interno de cada uno.

 

Enfoque Sistémico

La idea básica es la siguiente: los síntomas son el resultado de la perturbación del sistema en el que el individuo está inmerso. Las estrategias terapéuticas buscarán restablecer el equilibrio, es debido a esto que muchas veces va a centrar su labor dentro de la familia o la pareja.

En la intervención, se busca comprender las relaciones familiares con el mundo que les rodea y evaluar cómo estas influyen en la propia interacción familiar. De esta manera se logrará que el sistema reflexione y decida cómo deben interactuar sus miembros.

Cabe mencionar que también la mirada está puesta sobre el momento actual, el pasado ha contribuido a crear la dinámica que se observa pero la terapia busca soluciones en el momento en que la ayuda es solicitada.

Luego de esta breve revisión surge la pregunta, ¿qué enfoque es el más adecuado para los distintos tipos de problemas? En realidad esto dependerá mucho de la problemática específica de cada quien, en algunos casos se podría tener un abordaje doble ya que, por ejemplo, una terapia sistémica podría comulgar bien con alguna otra. Hay que aclarar también que estos enfoques pueden utilizar intervenciones grupales como complemento, lo cual puede resultar muy útil y facilitar que las personas se involucren en el proceso.

Visto desde un plano más personal, es importante considerar también qué tipo de psicoterapia se acomoda más a la forma de ser de cada uno; por ejemplo, a una persona que no es muy paciente no se le recomendaría buscar un proceso que tome demasiado tiempo, y los resultados se observen a muy largo plazo; a otras personas les gusta las cosas más estructuradas y concretas, por lo que una sesión con demasiada libertad puede no ser de su total agrado. El proceso va a depender mucho de la confianza que el consultante deposite en su terapeuta, si deseas recibir ayuda déjate ayudar, abandona prejuicios y temores; de esta manera podrás disfrutar de un experiencia gratificante que puede producir grandes cambios a favor de tu crecimiento personal.

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